Comunicación organizacional en un mundo millennial

 

Es bien sabido que las nuevas generaciones vienen revolucionadas sobretodo en el tema de la tecnología. Están conectados de manera natural a múltiples aparatos de los cuales ya dependen. 

En lo laboral, son personas que están ascendiendo rápidamente en los niveles jerárquicos de las corporaciones y emprendiendo en forma audaz, porque son sumamente creativos, tienen respuestas muy ingeniosas para los problemas, son ágiles de mente y tienen un empuje energético muy alto. En fin, son una bomba que debe ser manejada con cuidado.

Negociar con millennials representa un reto comunicativo para que las partes se pongan de acuerdo para llegar a un objetivo al mismo tiempo con las mejores condiciones posibles. Se trata de que todos consigan un trato que haga ganar a todas las partes. Para ello, es necesario contar con una característica que a ellos les cuesta trabajo dominar: poner atención. Sin embargo, esta generación sabe trabajar en manera independiente, no necesitan estar en el mismo lugar y pueden operar con base en objetivos. El reto es importante porque hay que aprender a trabajar con ellos y enseñarles formas de trabajo colaborativo.

Además de los pasos propios que se deben seguir al negociar, debemos de agregar ciertas consideraciones antes de sentarnos con un millennial:

  1. Antes de asumir, es mejor preguntar. Valoran la flexibilidad para llegar a acuerdos, la autonomía de desempeño, en cambio, no les gusta la formalidad de las formas, la rigidez de los métodos. Por ello, lo primero es dejar claros los intereses de las partes antes de plantear posturas que no ayudarán a conseguir los objetivos.
  1. Ser transparentes. Les gusta ser consultados, sentirse parte de la toma de decisiones y de las formas en que se generan los resultados. Incluso, serán capaces de asumir factores desfavorables para ellos y aceptar ciertas condiciones si se les convence de que eso es mejor para conseguir un beneficio más alto. Por lo tanto, al negociar con ellos es muy importante dejar los términos en la forma más clara y transparente posible.
  1. Formar equipos. A pesar de que los millennials son muy individualistas, si se busca acentuar las ventajas de trabajar juntos y de crear soluciones conjuntas, respetando su autonomía y métodos creativos, serán capaces de generar ideas ingeniosas y soluciones viables. Obligarlos a sentarse en una junta de horas y horas para planear y marcar rumbos no es buena idea, es mejor plantear conferencias a larga distancia y aceptar alternativas como trabajo en casa.
  2. Aprender de sus gustos e intereses. Al sentarse a negociar con millennials es muy importante entender cuáles son los aspectos que atrapan su interés. Entender que la tecnología para ellos no es necesariamente un distractor sino una forma de apoyo para comprender mejor. Las pantallas en las que ellos pierden la mirada no son una forma de ignorar al interlocutor, en ocasiones, son formas de encontrar soluciones en forma más rápida y eficiente. Tender un puente de acercamiento por medio de la tecnología, es una forma acertada de acercarse a ellos.

Al final, un proceso de negociación es un tema de comunicación. El fondo es que el flujo comunicativo ha cambiado. Lo que antes era un emisor, un receptor y un mensaje, ahora se integra de otros subprocesos. El emisor está siendo escuchado por audiencias que al mismo tiempo están verificando en tiempo real datos y hechos. El mensaje se pone a prueba en el momento y antes de dar retroalimentación ya pasó por varios filtros.

A un millennial la verborrea lo aburre y lo confunde, el titubeo entre quién debe dar el primer paso le genera desconfianza y los ases bajo la manga le traen motivos de sospecha. Por su parte, ellos tienen que aprender a generar confianza con las personas que quieren negociar. Un millennial debe aprender a:

  • Comunicar sus ideas en forma eficiente y asertiva.
  • Poner atención a las posturas que le están proponiendo y dar retroalimentación sobre la forma en las que entiende.
  • Dar certeza de que el mensaje llegó y es interpretado de forma adecuada.
  • Retroalimentar en forma que todo el mundo esté con la tranquilidad de que el equipo está en el mismo canal y sigue la misma dirección.

Negociar es una habilidad que requiere un método para conseguir resultados afortunados para todas las partes. 

En el fondo, eso sigue siendo igual a pesar de los tiempos, lo que se está transformando son los modos. La resistencia al cambio, la crítica a las nuevas formas, no llevan a buen puerto ningún tipo de negociación. En todo caso, es mejor entender el reto que se enfrenta y buscar nuevas formas de aproximación. Aprovechar las herramientas que se tienen a la mano es una forma virtuosa para negociar con esta generación que ya está ocupando cargos de responsabilidad y está formando parte del concierto mundial.

Author: Vania Gutiérrez

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